Sol, viento, bagazo de caña y basura convertida en electricidad: un recorrido por cada fuente renovable no convencional que ya opera —o está por operar— en el país, con cifras reales de cada proyecto.
Ecuador ha sido, históricamente, un país hidroeléctrico: cerca de dos tercios de su capacidad instalada depende del agua. Pero desde hace una década el país empuja un segundo grupo de fuentes —las llamadas Energías Renovables No Convencionales (ERNC): solar, eólica, biomasa, biogás y geotermia— para diversificar la matriz y reducir la dependencia de la hidrología y de los combustibles fósiles.
Con Villonaco III, El Aromo y Conolophus entrando en operación entre 2026 y 2027, la participación solar y eólica va a multiplicarse varias veces frente a este punto de partida.
El Plan Maestro de Electricidad actualizado busca atraer cerca de USD 2.200 millones en proyectos ERNC e incorporar alrededor de 1.440 MW nuevos al sistema nacional.
El proyecto solar más grande del país es El Aromo, en la provincia de Manabí, a 20 km de Manta. Se construye sobre los terrenos que originalmente se despejaron para la fallida Refinería del Pacífico. Su capacidad instalada es de 200 MW (con hasta 258 MW de potencia nominal de paneles), a cargo de la empresa española Solarpack, con una inversión cercana a los 145-150 millones de dólares bajo una concesión de 20 años. Ganó la licitación con una tarifa de 69,35 USD/MWh. Una vez en operación generará alrededor de 340 GWh al año, suficientes para cubrir cerca del 22% de la demanda de Manabí y el 60% de la demanda de Manta.
En Galápagos, el proyecto Conolophus instalará 14,8 MWp de generación fotovoltaica en las islas Baltra y Santa Cruz, junto con un sistema de baterías de 40,9 MWh, desarrollado por Gransolar y TotalEnergies con una inversión de unos 63 millones de dólares. Forma parte de la iniciativa "Cero Combustibles Fósiles en Galápagos" y evitaría la emisión de unas 16.400 toneladas de CO₂ al año al sustituir generación diésel.
Fuera de estos proyectos de gran escala, Ecuador impulsa la generación distribuida para autoconsumo: paneles solares instalados por hogares, comercios e industrias que pueden inyectar sus excedentes a la red bajo las regulaciones ARCERNNR-008/23 y ARCONEL-006/24. Statista proyecta una generación renovable cercana a 25,2 TWh para 2026, con el autoconsumo solar como uno de los principales motores de crecimiento del sector.
La eólica ecuatoriana se concentra en un solo lugar continental: el cerro Villonaco, cerca de Loja. La central original, Villonaco I, opera desde enero de 2013 con 16,5 MW y 11 aerogeneradores Goldwind. Por sus vientos fuertes y constantes —más de 10,5 m/s de promedio anual— alcanzó factores de planta de hasta 63,9%, uno de los más altos del mundo para un parque eólico, premiado por la propia fabricante china Goldwind.
Ahora se construye Villonaco III, en el cerro Huayrapamba, entre los cantones Loja y Catamayo: 19 aerogeneradores de 5,9 MW cada uno, instalados a unos 3.000 msnm, para sumar 112,1 MW —siete veces la capacidad de Villonaco I— y convertirse en el parque eólico más grande del país. Lo desarrolla Villonaco Energy, con respaldo del grupo español Cobra, con una inversión superior a los USD 200 millones financiada por BID Invest, Proparco y FMO. Se espera que entre en operación comercial en el tercer trimestre de 2027 y genere 360 GWh al año.
| Parque | Ubicación | Capacidad | Estado |
|---|---|---|---|
| Villonaco I | Loja (continental) | 16,5 MW | Operando desde 2013 |
| Villonaco III | Loja (Huayrapamba) | 112,1 MW | En construcción, 2027 |
| San Cristóbal | Galápagos | 2,4 MW | Operando |
| Baltra | Galápagos | 2,25 MW | Operando |
El residuo agrícola con mayor aprovechamiento energético del país es el bagazo de caña de azúcar, que alimenta turbinas a vapor en los ingenios azucareros y llega a sumar 144 MW conectados al Sistema Nacional Interconectado, según el Instituto de Investigación Geológico y Energético (IIGE). Las tres centrales más representativas son:
El Ingenio San Carlos, en el cantón Marcelino Maridueña (Guayas), es pionero: instaló su primer generador a inicios de los años 60 y desde 2004 exporta electricidad al sistema nacional. Solo genera durante la zafra —normalmente de junio a diciembre—, cuando aproximadamente el 30% de su energía cubre el autoconsumo de la planta y el resto se vende al sistema interconectado.
Los principales rellenos sanitarios del país también generan electricidad a partir del metano que produce la descomposición de la basura: El Inga (Quito) y Pichacay (Cuenca) aportan en conjunto 8,3 MW al Sistema Nacional Interconectado. Pichacay recibe unas 430-487 toneladas diarias de residuos de Cuenca y ha operado desde 2001; sus estudios técnicos proyectan capacidad de captación de hasta 1,9 MW y una vida útil del relleno hasta 2031.
Ecuador tiene 22 volcanes activos y más de 40 inactivos, con un potencial geotérmico estimado en al menos 3.000 MW según estudios técnicos —pero, a diferencia de Chile, que ya opera la primera planta geotérmica de Sudamérica desde 2017, Ecuador todavía no tiene ni una sola central geotérmica en funcionamiento.
| Proyecto | Ubicación | Potencial estimado |
|---|---|---|
| Chachimbiro | Imbabura (Urcuquí) | 50 – 178 MW |
| Tufiño-Chiles-Cerro Negro | Frontera con Colombia (Carchi) | ~330 MW |
| Chalpatán | Carchi | ~51 MW |
| Chacana-Cachiyacu | Napo / Pichincha | ~83 MW |
Chachimbiro es el más avanzado: sus estudios se financiaron con recursos no reembolsables de la agencia japonesa JICA y una inversión total estimada de USD 250 millones para llegar a los 50 MW.
El desarrollo de estas fuentes está regulado por la LOSPEE (Ley Orgánica del Servicio Público de Energía Eléctrica) y por resoluciones específicas de la ARCERNNR (Agencia de Regulación y Control de Energía y Recursos Naturales No Renovables). La regulación ARCERNNR-008/23 ordena la generación distribuida para autoconsumo, y la más reciente ARCONEL-005/25 (octubre de 2025) simplifica los trámites para centrales de generación renovable no convencional de entre 10 y 100 MW, exigiéndoles incorporar sistemas de almacenamiento con baterías (BESS) para garantizar energía firme.
El Aromo, por sí solo, casi duplicará la capacidad eólica y solar que Ecuador tenía instalada en conjunto antes de 2026.
Entre 2026 y 2027, Ecuador va a más que multiplicar su capacidad solar y eólica de golpe: los 112,1 MW de Villonaco III, los 200 MW de El Aromo y los 14,8 MW de Conolophus suman más de 300 MW nuevos, frente a un punto de partida de apenas 27 MW solares y 22 MW eólicos hace pocos años. La geotermia sigue siendo la gran promesa sin cumplir —con más potencial que todas las demás ERNC juntas— y la biomasa y el biogás siguen aportando de forma silenciosa, ligados al ciclo de la zafra y a la basura que cada ciudad genera todos los días.